|
Massachusetts, enero 7 de 1914.
Os doy las gracias; vaya mi agradecimiento por el alto honor que he recibido; vaya también mi reconocimiento por el solemne deber que ahora asumo. Os reitero mi agradecimiento.
Esta comunidad es una. Todos somos miembros de un cuerpo. El bienestar del más débil y el bienestar del más poderoso se hallan inseparablemente unidos. La industria no puede florecer si el trabajo decae. El transporte no puede crecer si las fábricas están en decadencia. No podrá lograrse el bienestar general en cada uno de nuestros actos si olvidamos que el beneficio de uno es el beneficio de todos, que el abandono de uno es el abandono de todos. Dejar de otorgar a un hombre su parte proporcional de las ganancias significa que otro deje de obtener sus emolumentos.
Los hombres no hacen las leyes. Sólo las descubren. Las leyes deben tener otra justificación que la sola voluntad de la mayoría. Deben descansar en el eterno fundamento de lo que es justo. El Estado que mejor gobierna es el que cuenta con los instrumentos más eficaces para el descubrimiento de las leyes. El sistema más reciente, moderno y cercano a la perfección que los estadistas hayan inventado es el gobierno representativo. Su debilidad es la de nosotros, seres humanos imperfectos, que lo administramos. Su fortaleza está en que aun semejante administración asegura al pueblo más bienestar que cualquier otro sistema jamás creado. Ninguna nación que lo haya eliminado se ha mantenido en libertad. El gobierno representativo debe conservarse.
Los tribunales no se establecieron para determinar la popularidad de una causa, sino para ejercer las funciones de un juez y hacer que se cumpla el derecho. Ningún litigante debe verse obligado a dejar su caso a merced de los riesgos y gastos de una campaña política. Ningún juez debe buscar ni recibir retribuciones políticas. Las cortes de Massachusetts son conocidas y respetadas dondequiera que el hombre ama la justicia. No permitáis que su gloria sufra menoscabo en vuestras manos. Una audiencia significa una audiencia. Cuando un juicio sale de la corte, termina el gobierno constitucional anglosajón.
El pueblo no debe acudir a la legislación en busca de prosperidad. La industria, el trabajo lucrativo, el carácter no se confieren por una ley o una resolución. El gobierno no puede exonerarnos del trabajo. No pude proporcionar sustituto alguno de la retribución por el servicio. Puede, desde luego, ocuparse de los desempeños deficientes y reconocer los meritorios. Las normas deben ocuparse de sí mismas. Autogobierno significa autoapoyo.
El hombre ha nacido en el universo con una personalidad propia. Goza de un derecho a la propiedad que se fundamenta en la constitución del universo. En última instancia, los derechos de propiedad y los derechos de la persona son lo mismo. Estos no pueden sobrevivir si se violan aquéllos. Cada hombre goza de sus derechos, y la retribución de sus servicios nunca ha de ser excesiva ni deficiente.
La historia muestra que no hay pueblo civilizado en el cual no surja una clase altamente educada y una gran acumulación de la riqueza, a menudo representada por el clero y la nobleza. La difusión del conocimiento ha descendido de las universidades para alcanzar las escuelas de primera enseñanza; ha llegado hasta el jardín de niños. En la actualidad nadie esperaría ayudar a la escuela de primera enseñanza eliminando la educación superior.
Puede ser que la difusión de la riqueza funcione de manera semejante. Puede que, del modo en que se construye un pequeño edificio en una universidad, el fomento y la protección de grandes sumas de riqueza sean el único cimiento para construir la prosperidad de todo un pueblo. Enormes ganancias significan grandes nóminas de pago. Y las ganancias deben ser el resultado del servicio prestado. En ninguna tierra hay tanta acumulación de riqueza como en ésta; en ninguna tierra la riqueza presta un servicio mayor; en ninguna tierra la jornada conlleva una retribución más alta en el bienestar material y espiritual.
Confiad en Massachusetts. Otros Estados podrán superarnos en detalles de poca importancia, pero en los logros generales no hay sitio alguno en esta tierra donde el pueblo goce de los bienes del gobierno organizado, y en ningún otro lugar puede denominarse adecuadamente a estas funciones “autogobierno”.
Cumplid con la jornada laboral. Si se trata de proteger los derechos de los débiles, no importa contra quién, hacedlo. Si se trata de ayudar a una poderosa corporación a servir mejor al pueblo, no importa quién se oponga, hacedlo. Esperad que os llamen políticos inflexibles, pero no seáis inflexibles. Esperad que os llamen demagogos, pero no seáis demagogos. No dudéis en ser tan revolucionarios como la ciencia. No dudéis en ser tan reaccionarios como las tablas de multiplicar. No esperéis construir al débil demoliendo al poderoso. No os apresuréis al legislar. Permitid que la administración se ponga al día respecto a la legislación.
Es menester que tengamos una fe más vasta, más firme y más profunda en el pueblo: una fe que impulse al hombre a realizar la justicia; una fe que haga que la comunidad se funde en la justicia perdurable; una fe reconstruida que mueva al pueblo a no dar su aprobación final a los demagogos que se complacen servilmente en su egoísmo, que trafican con el clamor de la época, sino a los estadistas que administran el bienestar del pueblo representando sus convicciones profundas, calladas y duraderas.
Los estatutos deben dirigirse hacia algo más que el mero bienestar material. Acaso los salarios no sean suficientes, pero nunca han sido tan altos. Tampoco las casas; ni las tierras; ni los cupones, aun cuando caigan como las hojas en otoño. El hombre es de naturaleza espiritual. Conmovedlo y habrá de responder como el imán al polo. A ello, y no al egoísmo, deben exhortar las leyes de la Comunidad. Reconoced el valor inmortal y la dignidad del hombre. Dejad que las leyes de Massachusetts proclamen a su ciudadano más humilde, acometiendo la tarea más modesta, el reconocimiento de su humana condición, el reconocimiento de que todos los hombres son iguales, desde el más humilde hasta el más encumbrado, el reconocimiento de que toda obra es glorificada. Tal es el paso a la igualdad ante la ley. Tal es el fundamento legal de la libertad. Tal es la sublime revelación que concierne a la relación del hombre con el hombre: la democracia.
|