1969
LA vida política contemporánea se caracteriza por la existencia de partidos políticos. Independientemente de la ideología y de los objetivos que persiga un gobierno, la acción gubernamental, en algún grado, se apoya en un partido político. La importancia que los partidos han adquirido en la época actual, ha llevado a pensar que de hecho, los partidos políticos existentes determinan a los sistemas políticos de nuestro tiempo, pues a través de ellos se formulan los lineamientos básicos de los programas de gobierno, se designa a los candidatos que posteriormente asumirán la responsabilidad de realizarlos, y una vez que los partidos han llevado a sus candidatos al poder, proporcionan el apoyo necesario para que la actividad gubernamental tenga lugar.
De esta manera, la función de los partidos en la vida política, no puede comprenderse cabalmente sin mencionar su papel dentro del sistema político general. Por consiguiente, en primer término se describirán las características esenciales de los sistemas políticos, para ubicar dentro de los mismos a los partidos y a los diversos tipos de sistemas de partidos, entre ellos, el multipartidismo.
El Sistema Político
En toda sociedad existen desacuerdos, diferencias y conflictos sobre la dirección que la misma ha de adoptar y la forma en la cual sus metas han de alcanzarse. Sin embargo, para evitar que las luchas internas la destrocen, toda sociedad dispone de mecanismos encargados de resolver las diferencias sobre los fines que se persiguen. [1] Estos mecanismos regulan las actividades de los individuos, conciban sus desacuerdos y mantienen a la sociedad integrada.
El sistema político constituye uno de los medios de regulación social, sólo distinto a los demás por su universalidad y su calidad de árbitro final con recurso a la fuerza, aunque debido a su aceptación social como autoridad última, es capaz de imponer decisiones sin el uso frecuente de la compulsión física. [2]
El sistema político se encuentra en todas las sociedades independientes, en las cuales desarrolla funciones de integración y adaptación, por medio del empleo o posibilidad de empleo de la coacción física, en algún grado legítima. [3] Asimismo, está constituido por todas las actividades de los individuos o grupos relacionados con la forma en que la sociedad crea y aplica una medida autoritariamente, esto es, comprende todos los patrones de interacción relevantes a la formulación de decisiones políticas, dentro de determinada cultura política. [4] Dado su carácter funcional, el sistema político no puede ser identificado con un organismo o actividad concreta de los individuos de la sociedad, ya que la pertenencia al sistema de aquéllos y éstas, depende de su participación en la formulación de medidas autoritarias. [5]
Por medio del sistema político, "los individuos cuyas metas y valores políticos tienen una fuerza política insignificante, se agrupan con otros individuos en agregados de fuerza creciente a fin de influir en la formulación y ejecución de la política pública”. [6] En consecuencia, pueden considerarse las demandas y el apoyo como iniciadores del proceso, y las decisiones y acciones de las autoridades, como el resultado del mismo. [7] Desde el punto de vista de los partidos políticos son del mayor interés las primeras y la forma en que son reguladas por el sistema político.
Como ha sido señalado, la existencia de los sistemas políticos tiene su origen en la imposibilidad de satisfacer plenamente todas las demandas de los individuos, por lo que muchas de ellas requieren del esfuerzo organizado de una parte de la sociedad para establecerlas autoritariamente, es entonces cuando estas demandas ingresan al sistema político. Pero las demandas no lo hacen operar por sí solas, es necesario el apoyo, como energía, en forma de acciones u orientaciones sobre las cuales se levantan las demandas, pues sin apoyo las demandas no serán satisfechas. [8]
Para que las demandas y apoyo, a través de un proceso complejo, puedan convertirse o influir en las decisiones políticas, el sistema político las regula mediante las funciones principales de socialización y reclutamiento político, articulación de intereses, agregación de intereses y comunicación política. [9] Las tres primeras son de particular interés para el tema que trata este trabajo.
Socialización y reclutamiento político. La socialización política es la función por medio de la cual se induce a los miembros jóvenes de la sociedad al conocimiento y a la adopción de ciertas actitudes respecto al sistema político y su participación individual dentro de él. El reclutamiento político da por resultado que los individuos ocupen papeles especializados dentro del sistema político. A ambas funciones también se les designa como "politización”, principal medio de mantenimiento del sistema, ya que constituye un mecanismo fundamental de apoyo al mismo, de igual manera que influye en las demandas planteadas.
Articulación de intereses. Todo sistema político tiene alguna forma de articular los intereses y demandas para la acción política, íntimamente relacionada con la función anterior y la cultura política por ella producida. La articulación de intereses puede crear grupos con características diferentes, entre ellos los siguientes:
Grupos de interés institucionales. Son organizaciones cuya función principal no es política, pero que en un momento determinado pueden articular sus propios intereses o representar a otros grupos. Por ejemplo, la burocracia, el ejército, etc.
Grupos de interés no asociacionales. Carecen de organización completamente formalizada, a pesar de lo cual, sus intereses se articulan informal e intermitentemente, tales como los grupos étnicos, religiosos, etc.
Grupos de interés anómicos. Son grupos relativamente espontáneos, aunque a veces organizados y controlados deliberadamente, que rompen el sistema político y, potencialmente, pueden modificarlo. Las funciones políticas que suelen desempeñar son de gran diversidad. Entre los tipos principales están los tumultos, motines, manifestaciones, etc.
Grupos de interés asociacionales. Son organizaciones especializadas de articulación de intereses, como los sindicatos o las asociaciones patronales y representan explícitamente los intereses de un grupo particular.
Agregación de intereses. Cada sistema político tiene alguna forma de agregar las demandas y apoyo de los grupos de interés. A pesar de que esta agregación de intereses puede llevarse a cabo por diversos medios, son los partidos políticos las organizaciones que regulan u ordenan esta importante y crucial función. Por lo tanto los partidos dentro del sistema político tienen el papel principal de sumar los intereses de los diversos grupos e individuos, de obtener el apoyo suficiente para satisfacer las demandas —que no pueden ser obtenidas sin el esfuerzo organizado— y de participar en la formulación de medidas autoritarias para la sociedad.
Los Partidos Políticos
Los partidos políticos son los organismos encargados de agregar intereses en los sistemas políticos desarrollados. Dentro de una amplia variedad de sistemas políticos y de diversos grados de desarrollo económico, político y social, los partidos desempeñan esta función común; ya sea que se trate de un régimen totalitario o liberal, los partidos pretenden organizar la opinión pública y comunicar las demandas a los centros de poder y decisión del gobierno. Asimismo, los partidos necesitan integrar a sus seguidores dentro de un concepto y significado de comunidad más amplio, aun si la finalidad del partido consiste en modificar a ésta profundamente o destruir este concepto para reemplazarlo por otro. Por lo tanto, los partidos están íntimamente relacionados con la socialización y el reclutamiento político. [10]
Como la función de agregación de intereses puede llevarse a cabo por otros mecanismos, los partidos políticos sólo se originan cuando las actividades de los sistemas políticos han alcanzado cierto grado de complejidad o en donde la noción de poder político requiere de la participación o del control de las grandes masas. Esto es, el partido es indispensable cuando las tareas de reclutamiento político, de liderazgo y de formulación de la política pública ya no pueden manejarse por medio de un grupo pequeño, sin relación con los sentimientos públicos. [11]
Por otra parte, la existencia de partidos políticos necesita de cierto grado de organización, ya que la complejidad originada por el desarrollo de la sociedad requiere del establecimiento y mantenimiento de organizaciones grandes, complejas y flexibles, capaces de hacer frente a las nuevas funciones de la sociedad moderna. [12]
Conforme a lo anterior, los partidos políticos son un fenómeno de los últimos cien años, puesto que en contraste con otras formas de agregación política, tienen las características siguientes:
Continuidad: Los partidos son organizaciones que persisten independientemente de sus líderes.
Organización: Su organización es manifiesta, tanto a nivel local y regional como nacional.
Dirección: Pretenden conquistar o mantener el poder de decisión política, por sí solos o por medio de coaliciones.
Ideología: Poseen una ideología y cuentan con programas y medios para atraer seguidores en las elecciones o conseguir el apoyo popular.
En consecuencia, pueden considerarse como partidos políticos los grupos organizados permanentemente, con cierta ideología que pretenden alcanzar o mantener el poder político, por medio del apoyo o control popular. Esto es, todos los grupos, clubes, etc., que no reúnen las características descritas, a pesar de que funcionen también como agregadores de intereses, no pueden ser considerados como partidos políticos.
Desde el punto de vista de la manera como los partidos realizan su función de agregación de intereses en los sistemas políticos, pueden clasificarse en tres grupos: partidos pragmáticos, ideológicos y particularistas. [13]
Los partidos políticos pragmáticos son capaces de ofrecer programas generales, orientados a satisfacer valores múltiples; por tal motivo, su potencial de agregación es relativamente alto, ya que pueden integrar las demandas de grupos muy diversos y conseguir el apoyo de una base más o menos amplia. Sucede lo contrario en lo que respecta a los partidos ideológicos, pues éstos tienen una orientación absolutamente valorativa, por lo que su base es muy estrecha como resultado de su escaso potencial de agregación; estos partidos por su orientación eminentemente ideológica, son revolucionarios o reaccionarios y en el poder penetran profundamente en la sociedad. Los partidos particularistas están identificados con los intereses de un grupo específico o religioso, su función entonces es más cercana a la articulación que a la agregación de intereses; por lo mismo, su base es limitada y su potencial de agregación restringido.
De acuerdo con la orientación general que siguen, los partidos políticos en América Latina, región de especial interés para nosotros, pueden agruparse en los siguientes tipos: partidos tradicionales, partidos que siguen el modelo europeo y partidos nacionales de cambio. [14]
Los partidos tradicionales —conservadores y liberales—, característicos del siglo pasado, han dejado de tener influencia o desaparecido en la mayor parte del área, y aun en los países donde todavía prevalecen han modificado su forma de actuación. Los partidos de modelo europeo —Radicales, Socialistas, Demócratas Cristianos, Fascistas, Comunistas, etc.— han surgido en los últimos años y reflejan el impacto de las ideas europeas en América Latina; inclusive algunos de ellos han sido estimulados por inmigrantes; a pesar de su orientación europea, por razones obvias adoptan características propias y en ocasiones trascienden al modelo europeo.
Los partidos nacionales de cambio son fruto de la situación por la que han atravesado algunas regiones de América Latina y pueden ser de dos tipos: los partidos nacionales revolucionarios y los partidos revolucionarios personalistas. Los primeros constituyen el único grupo importante de partidos democráticos de la región, han crecido debido a las circunstancias particulares de sus países y por la similitud de problemas que pretenden resolver, han adoptado amplias ideologías y programas de reformas revolucionarias, nacionalistas y democráticas por medio de una economía mixta, estimulada y dirigida hacia un rápido desarrollo por la acción gubernamental, muy parecidas entre sí. Los segundos se han originado para proporcionar apoyo de los trabajadores a ciertos dictadores; sin embargo, al desaparecer sus fundadores, han adoptado otras formas de acción.
Los Sistemas de Partidos Políticos
Los sistemas de partidos políticos constituyen el producto de múltiples y complejos factores propios a cada situación y otros de carácter general.
Los primeros pueden ser la tradición, la historia, la estructura económica y social, las rivalidades nacionales, etc.; entre los segundos, el más importante es el sistema electoral, cuya influencia orienta la estructura, el número, las dimensiones, etc., de los partidos políticos. [16]
En general, los sistemas de partidos políticos pueden agruparse en dos tipos: competitivos y no competitivos. [17]
Los sistemas competitivos se caracterizan por la existencia de un partido o coalición dominantes, que apoderados del gobierno se esfuerzan por conservarlo en una situación competitiva. Desde luego, esta situación de competencia requiere que la transmisión del poder pueda realizarse sin violencia. Dentro de este tipo de sistemas se distinguen dos variedades: los hegemónicos y aquellos en donde existe substitución del partido en el poder. En los sistemas competitivos hegemónicos, un mismo partido o una misma coalición ejerce el poder gubernamental durante un largo tiempo. En el segundo caso, aunque pueden existir ciertos períodos hegemónicos, es relativamente frecuente el cambio del partido en el poder, o del partido que domina la coalición en el poder.
Los sistemas no competitivos obviamente son hegemónicos y bajo determinadas circunstancias pueden convertirse en competitivos. Aquí pueden señalarse tres variantes: los sistemas de partido autoritario, los de partido pluralista y los de partido totalitario. Los sistemas de partido autoritario están dominados por un partido único, monolítico y de orientación ideológica; no permiten la oposición y cuando aparece la equiparan a la traición; las aspiraciones nacionales se identifican con el partido único; sus fines pueden ser revolucionarios o conservadores, pero a largo plazo conducen, con frecuencia, al estancamiento. Los sistemas de partido pluralista se caracterizan por la existencia de un partido dominante y pluralista en su organización, con orientación ideológica pragmática y tendencia a absorber dentro de sus filas a la oposición, más que a destruirla; por su capacidad de agregación de intereses conflictivos de una sociedad, estos sistemas han hecho posible el desarrollo económico, político y social en los países en vías de desarrollo; asimismo, tienen capacidad para integrar los intereses y valores tradicionales con los nuevos, hacia la transformación pacífica de la sociedad tradicional. Los sistemas de partido autoritario consideran al Estado como un instrumento del partido monolítico para reestructurar a la sociedad, por lo cual, difícilmente dejan aspectos de la vida individual sin afectar, al mismo tiempo que ejercen un extenso control político. [18]
Los partidos políticos, como ya fue expresado, tienen a su cargo la función de agregación de intereses dentro del sistema político, sin embargo, esta agregación de intereses tiene como finalidad participar o influir en la formulación de la política pública y en la manera como se implementan estas decisiones políticas. Por consiguiente, los sistemas de partidos influyen en la actividad gubernamental en sus dos aspectos fundamentales: la política y la administración pública.
En lo que se refiere a los sistemas de partidos competitivos, pueden establecerse las siguientes tendencias generales: si los partidos son ideológicos y existe substitución frecuente del partido en el poder, la acción gubernamental será confusa, pues será difícil para cualquier grupo llevar a cabo las implicaciones políticas de su ideología, al mismo tiempo que el grupo sucesor tratará de anular todas las medidas realizadas por su antecesor; cuando se trata de sistemas de partido ideológico y hegemónico la posibilidad de realizar grandes cambios dependerá del contenido específico de la ideología del partido en el poder; asimismo los partidos pragmáticos tratarán de llevar a cabo sus metas rápidamente si pueden ser substituidos por otro partido y lentamente si su situación es hegemónica. [19] Por otra parte, el partido en el poder se esforzará por politizar a la administración pública para lograr sus propios objetivos, mientras que los partidos de oposición pretenderán la neutralidad política de los servidores públicos; [20] por lo tanto, o bien la politización de la administración pública se admite, o bien los partidos se ponen tácitamente de acuerdo para neutralizar a la administración pública; [21] en todo caso, a menos que el partido en el poder posea una considerable fuerza, el resto de los partidos logrará introducir a sus afiliados dentro de la administración pública, lo que determina mayor heterogeneidad en los objetivos de la misma y mayor posibilidad de conflictos. [18]
En los sistemas de partidos no competitivos la formulación de decisiones gubernamentales casi no ofrece dificultades y el partido en el poder influye sobre todos los niveles administrativos para realizar sus objetivos, por medio de la colocación de sus afiliados en los diversos puestos administrativos, lo cual proporciona unidad de dirección a la administración pública; por la introducción de los miembros del partido se genera un proceso de politización de la burocracia, que se incrementa mediante el encuadramiento de los empleados públicos dentro del partido, aunque pueden suscitarse dificultades de coordinación entre el partido y la administración pública, en virtud de la frecuente interrelación de las jerarquías de uno y otra. [23]
Finalmente, "la existencia de un partido único ejerce una influencia determinante sobre el sistema de reclutamiento de la administración pública. Si la pertenencia al partido no es obligatoria para ocupar funciones subalternas, es desde luego útil y aun indispensable, para acceder a funciones de dirección. Los caracteres del régimen y la administración dependerán de las condiciones de adhesión al partido: si éstas son satisfechas fácilmente, será posible para los funcionarios técnicamente calificados hacer una carrera; si las condiciones políticas son estrictas, la administración estará en manos de los miembros del partido sin importar su competencia técnica". [24]
Los Partidos Políticos en México
"Los partidos políticos, tal como los concebimos actualmente en México, son un fruto nuevo, demasiado reciente, de la evolución histórica del país." [25] Como se ha señalado en la parte teórica, los partidos son organismos característicos de los sistemas políticos desarrollados, que surgen cuando las actividades de los sistemas políticos han alcanzado cierto grado de desarrollo o donde la noción del poder político requiere de la participación o del control de las grandes masas. Estas condiciones que hicieron necesaria la creación de partidos políticos en México, fueron producto en nuestro país, de la Revolución iniciada en 1910. En consecuencia, la etapa de los partidos políticos en México puede ubicarse a partir de 1929, con la creación del Partido Nacional Revolucionario.
Esto no quiere decir que el sistema político mexicano, antes de esa fecha, no haya contado con mecanismos capaces de realizar la función de agregación de intereses ya que "la falta de partidos, a lo largo de nuestra historia, no significa que los mexicanos hayan dejado de agruparse en corrientes políticas, confusas e incipientes unas, más o menos demarcadas las otras, pero al fin y al cabo como resultado de su instinto político”, [26] sino que la política es sólo una parte de la vida social, y como tal es congruente con las condiciones económicas, culturales, etc., en que se desenvuelve; esto es, los sistemas políticos anteriores a 1929, tuvieron otras formas de agregación política congruentes con la situación prevaleciente, que van desde la masonería, en los primeros años de la vida independiente, los grupos políticos tradicionales llamados Partido Liberal y Partido Conservador de mediados del siglo XIX, los clubes y círculos políticos del Porfiriato y los grupos políticos antirreleccionistas, hasta las agrupaciones políticas alrededor de un caudillo, inmediatamente anteriores a la fundación del Partido Nacional Revolucionario. [27] Sin embargo, estas formas de agregación política, en mayor o menor medida, carecieron de las características —arriba citadas— que en conjunto diferencian un partido político de otras formas de agregación política.
Formalmente, México tiene un sistema de partidos múltiples, ya que conforme a la Ley Electoral Federal tienen existencia cuatro partidos políticos: el Partido Revolucionario Institucional, el Partido Acción Nacional, el Partido Popular Socialista y el Partido Auténtico de la Revolución. No obstante, el número de partidos carece de significación real y lo que interesa sobre todo es su comportamiento dentro de un sistema político determinado. Si se considera el funcionamiento real de los partidos políticos en México, puede constatarse que dentro del sistema político mexicano, los partidos de oposición al PRI, prácticamente apenas comienzan a tener relativa importancia, por lo que la función de agregación de intereses es dirigida y regulada por el Partido Revolucionario Institucional. Por consiguiente y de acuerdo con la teoría brevemente explicada en la primera parte del trabajo, el sistema mexicano de partidos puede considerarse como un sistema no competitivo, dirigido y regulado por un partido pluralista que es el PRI, con todas las ventajas de este tipo de sistemas, que han hecho posible la adopción de fundamentales decisiones políticas, la movilización de las grandes masas en apoyo de estas decisiones y la implementación eficaz de las mismas por medio de la administración pública, hacia metas nacionales de desarrollo económico y social, esenciales para cualquier país que se esfuerza por alcanzar mayor bienestar para todos sus habitantes.
Caracterizado funcionalmente el sistema de partidos en México, a continuación se tratarán de establecer los rasgos más generales de cada uno de los partidos políticos existentes.
Partido Auténtico de la Revolución Mexicana. El Partido Auténtico de la Revolución Mexicana "es un partido pequeño de intereses concretos, estrechamente aliado con el PRI. Es el más nuevo y probablemente el más pequeño de los partidos nacionales reconocidos”. [28] Realiza más una función de articulación de intereses que las actividades propias de los partidos políticos. Dudosamente podría considerarse un auténtico partido político, aunque por sus características correspondería a la clasificación establecida de partidos particularistas.
Partido Popular Socialista. El Partido Popular Socialista es un partido ideológico: "En abril de 1955 se decidió a adoptar oficialmente el socialismo científico como inspiración doctrinaria y práctica.” [29] Sin embargo, en lo que se refiere a esta última, "sostuvo desde un principio que no sería un partido de constante oposición ni de colaboración incondicional con el Estado, y que apoyaría los actos positivos de éste con el mismo vigor que censuraría sus aspectos negativos”. [30] Constituye en mayor medida un grupo de presión [31] que un verdadero partido político. En su primera etapa su actividad fue prometedora pues "en sus primeros cuatro años de vida, de 1948 a 1952, el PPS desarrolló una intensa actividad que en no pocas ocasiones contribuyó a normar el criterio de sectores importantes, y a sentar tesis que hoy son explícitamente aceptadas por muchos que entonces las criticaron”. [32] Sin embargo, en la actualidad afronta problemas internos que limitan su desarrollo como partido político.
Partido Acción Nacional. El Partido Acción Nacional surgió como un partido particularista, "fue en cierto modo un desprendimiento del Sinarquismo”. [33] Es el principal —si no el único— partido "de oposición permanentemente organizado, libre del dominio de un solo individuo. Aunque el partido comprende un amplio sector de opinión, sus principios generales pueden ser caracterizados como esencialmente conservadores, con una orientación clericalista y en pro de cierto sector empresarial”. [34] Esto es, "Acción Nacional siempre ha sido conocido como un partido conservador, representante de los intereses de la iglesia, de los grandes negocios y de las clases alta y media de profesionales”. [35] No obstante, "conviene señalar que últimamente la composición social del PAN se ha modificado, ya no está integrado en su mayoría, como al principio, por financieros y otros hombres de empresa, a quienes no les reporta mayor utilidad aparecer como militantes declarados del partido. Los grandes capitanes de las finanzas han cambiado de táctica: les es más cómodo y fácil desligarse oficialmente del PAN y tratar de relacionarse y penetrar en los círculos oficiales. Obtienen ventajas de su trato con el sector oficial y aprovechan de todos modos al PAN como instrumento de sus jaques políticos. En razón de lo anterior, los cuadros directivos del PAN están formados ahora por gente más modesta, y algunos de sus miembros son quizá incapaces de distinguir los intereses económicos y políticos, ocultos en la sombra, a los que sirven”. [36]
Partido Revolucionario Institucional. Desde su fundación como Partido Nacional Revolucionario en 1929, el Partido Revolucionario Institucional, dentro del sistema de partidos de México, ha funcionado como un partido pragmático, orientado hacia el cambio y pluralista en su constitución. Resultado de un movimiento revolucionario, en sus inicios cumplió la importante tarea de integrar las naturales facciones revolucionarias dentro del amplio frente de la Revolución Mexicana, para institucionalizar la vida política del país. Dentro de este amplio frente, ha funcionado como un partido pragmático, pues es capaz de ofrecer programas que satisfacen diversos valores de amplios sectores de la población, que plantean soluciones propias conforme a las condiciones características de la situación nacional en determinado momento. Es decir, "su principal objetivo es conquistar y mantener el poder público mediante el sufragio y a través de su acción permanente en la lucha por el perfeccionamiento democrático y la justicia social, a fin de conservar la estabilidad política y acelerar el desarrollo económico y social que demanda la nación”. [37] Asimismo, es un partido nacional de cambio, pues su actividad se dirige hacia la transformación social: "simultáneamente, impulsa y encauza el esfuerzo que realiza el pueblo mexicano, inspirado en sus mejores tradiciones históricas, a fin de estructurar una nueva sociedad, caracterizada por el cabal disfrute de los bienes materiales y culturales que requiere el hombre para vivir con libertad y dignidad; la constante participación del pueblo en el gobierno, el dominio absoluto de la Nación sobre todos los recursos naturales y la explotación racional de éstos, el máximo desarrollo de las fuerzas productivas, la intervención planificada del Estado en las actividades económicas para la conservación e incremento del patrimonio nacional y la distribución justa y equitativa de la riqueza y del ingreso”. [38]
Obviamente, su capacidad de agregación de intereses es extraordinaria, lo que hace posible la existencia de su amplia base popular y determina su carácter pluralista. Esto es, con los valores y metas de la Revolución Mexicana puede agregar diversos —y aun conflictivos— intereses hacia fines generales del desarrollo nacional, intereses que aglutina por medio de su organización en tres sectores: Campesino, Obrero y Popular. Al mismo tiempo, esta potencialidad de agregación hace posible la estabilidad política que ha existido prácticamente desde la fundación del Partido Nacional Revolucionario.
Por consiguiente, el Partido Revolucionario Institucional es quizás el único organismo que opera verdaderamente como un partido político y que de hecho regula exitosamente la función de agregación de intereses del sistema político mexicano.
Conclusión
A través de cuarenta años, el sistema de partidos de México y en particular el Partido Revolucionario Institucional, ha sido el principal instrumento político para movilizar a los sectores más importantes de la población hacia las metas del desarrollo nacional planteadas por la Revolución Mexicana, dentro de la estabilidad política necesaria para hacer posible su realización. Sin embargo, y en parte como resultado del grado del desarrollo alcanzado, el Partido tendrá que hacer, en el futuro inmediato, frente a los siguientes problemas, desde el punto de vista de la función que ha venido desempeñando dentro del sistema político mexicano:
1. Incremento de la población. El incremento acelerado de la población, registrado en la última década, afecta las operaciones del Partido en lo que se refiere a la socialización y reclutamiento político, ya que como partido dominante del sistema político, tendrá que esforzarse por inducir a las nuevas juventudes dentro de la cultura política adecuada al sistema.
2. Surgimiento de nuevos grupos. En dos ocasiones ha sido modificada la estructura del Partido para dar cabida a nuevos grupos originados por el mismo desarrollo del país. Lógicamente, si el desarrollo continúa, es de esperarse el surgimiento de nuevos grupos que, de alguna manera, tendrán que integrarse al Partido. Como una de las características del desarrollo es la ampliación de las clases medias, los mayores problemas de integración pueden darse en el Sector Popular.
3. Problemas ideológicos. El resultado natural de la realización de las metas planteadas por la Revolución Mexicana, es la pérdida de las mismas como postulados ideológicos. No constituye un fin ideológico la enseñanza gratuita cuando la inmensa mayoría de la población puede hacer uso de la misma. Por lo tanto, habrá que formular nuevas demandas, adecuadas para agregar a los nuevos grupos a las filas del Partido. Por otra parte, el desarrollo cultural y de los medios de comunicación sitúan a la Revolución Mexicana en competencia con ideologías supuestamente exitosas en otros países; será necesario entonces, fortalecer la ideología del Partido frente a las corrientes prevalecientes en la época contemporánea.
4. Ampliación de la ciudadanía. Además del incremento de ciudadanos originado por el crecimiento de la población, es de suponerse que será otorgado el voto a los 18 años de edad, con la consiguiente ampliación inusitada de la ciudadanía; el Partido tendrá que esforzarse por reclutar a los nuevos ciudadanos para sí o, en el peor de los casos, por obtener su apoyo en las elecciones.
5. Fortalecimiento del multipartidismo. Aunque como se señaló, en la realidad el Partido es hegemónico, la situación tiende a ser competitiva, como ejemplo baste citar el caso de los diputados de partido. En consecuencia, será necesario fortalecer el Partido para que continúe operando con igual o mejor eficacia en situación competitiva.
6. Problemas de organización. Satisfacer los puntos anteriores, implica mayor volumen y complejidad en las operaciones del Partido; será necesario contar, por lo tanto, con la organización adecuada para cumplir los objetivos y metas que conforme a la situación cambiante, se generen.
7. Tecnificación. El medio ambiente en que el Partido realiza sus operaciones se ha modificado: se ha incrementado la población urbana, las oportunidades de educación se han ampliado, el nivel educativo se ha elevado, y en general, ha existido movilidad social; por consiguiente, las formas de captación de demandas y de propaganda política tradicionales van perdiendo efectividad. Será necesario entonces, intensificar la utilización de métodos y técnicas de investigación política, de propaganda, de captación de la opinión pública, etc., al mismo tiempo que hacer extenso uso de los modernos medios de comunicación masiva.
Finalmente, vale la pena señalar que corresponde a los partidos y especialmente al PRI, la responsabilidad de continuar el desarrollo económico, político y social del país, sobre una base de perfeccionamiento democrático. Hasta la fecha, en mayor o menor medida se ha cumplido con esta importante función, sin embargo, el mismo desarrollo crea nuevos y más complejos problemas; corresponde pues, a los miembros del partido asumir su responsabilidad en la continuación de esta tarea, con las nuevas medidas que la cambiante situación requiere.
Notas:
1 Easton, David. Política Moderna. México, Ed. Letras, S. A., 1968, p. 142.
2 Sorauf, Francis I. Ciencia Política. México, UTEHA, 1967, pp. 4-5.
3 Almond and Coleman. The Politics of the Developing Areas. New Jersey, Princeton University Press, I960, p. 7.
4 Wiseman, H. V. Political Systems. New York, Praeger, 3a ed., 1967, p. 33.
5 Parsons Talcott. "The Political Aspect of Social Structure and Process.” En Varieties of Political Theory. Easton David, Prentice Hall, New Jersey, 1966, pp. 71-72.
6 Sorauf. Op. cit., p. 8.
7 EASTON, David. "An Approach to the Analysis of Political Systems." Reprinted from World Politics, vol. IX, april 1967, Princeton University, p. 384.
8Ibid.
9 Almond and Coleman. Op. cit., p. 17.
10 Lapalombara and Myron. Political Parties and Political Development. New Jersey, Princeton University Press, 1966, p. 3.
11 Ibid., p. 4.
12 Ibid., p. 5.
13 Almond and Coleman. Op. cit., pp. 38-45.
14 MAIER, JOSEPH. Politics of Change in Latin America. New York, Praeger, 1965, pp. 104-121.
15 Ibid.
16 Duverger, Maurice. Los Partidos Políticos. México, F.C.E., 3a ed., 1965, pp. 231-232. 17.
17 Lapalombara. Op. cit., pp. 33-40.
18 Ibid.
19 Ibid., pp. 36-37.
20 Gournay, Bernard. Introduction a la Science Administrative. Paris. Librairie Armand Colin, 1966, pp. 235-237.
21 Gournay, Bernard. L’Administration. Paris, P.U.F., 1964, p. 95.
22 Gournay, Bernard. Introduction..., pp. 236-237.
23 Ibid., pp. 233-234.
24 Ibid.
25 Fuentes Díaz, Vicente. Los Partidos Políticos en México. México, Editorial Altiplano, 2a ed., 1969, p. 7.
26 Ibid., p. 9.
27 Para el desarrollo histórico de los partidos en México, ver también México 50 Años de Revolución. F.C.E., 1960.
28 SCOTT E., Robert. Mexican Government in Transition. University of Illinois Press, 1964, p. 187.
29 Fuentes Díaz, Vicente. Op. cit., p. 357.
30 Ibid., p. 352.
31 Los grupos de presión actúan sobre el mecanismo gubernamental para imponer sus aspiraciones y reivindicaciones. Meynaud, Jean. Los Grupos de Presión. Buenos Aires. EUDEBA.
32 Fuentes Díaz, Vicente. Op. cit., p. 303.
33 Ibid., p. 293.
34 Needler. Political Systems of Latin America. New Jersey, Van Nostrand, 1964, p. 13.
35 SCOTT. Op. cit., p. 182.
36 Partido Revolucionario Institucional. Declaración de Principios.
37 Ibid.
38 Ibid.
MARIO MARTINEZ SILVA. EL MULTIPARTIDISMO. CUADERNOS del COMITE DIRECTIVO DEL DISTRITO FEDERAL. Núm. 2. 1969. PUBLICADO POR PARTIDO REVOLUCIONARIO INSTITUCIONAL
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